El consumo p√ļblico crece a raz√≥n de 30% por a√Īo

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¬†Los cortes en el suministro el√©ctrico, la inflaci√≥n y la p√©rdida de reservas son manifestaciones de profundos desequilibrios macroecon√≥micos. Ni la crisis energ√©tica se resolver√° aplicando multas a las compa√Ī√≠as el√©ctricas, ni la inflaci√≥n se detendr√° anunciando pactos de costos, ni se recobrar√°n reservas desanimando los viajes al exterior. El paso esencial es restituir el equilibrio macroecon√≥mico deteniendo el exacerbado desarrollo del consumo p√ļblico dirigido por los subsidios econ√≥micos y el uso p√ļblico redundante.¬†
 
La ola de calor amain√≥ y la actividad econ√≥mica redujo ‚Äďpor asuetos, feriados y vacaciones‚Äď mas el servicio el√©ctrico prosigue sin normalizarse. Mientras la inflaci√≥n prosigue en niveles elevados y crecientes, y la suba del d√≥lar paralelo no se detiene. En frente de esta profundizaci√≥n de viejos inconvenientes, el diagn√≥stico oficial no cambia. Frente a la grave crisis energ√©tica, se anuncian multas a las compa√Ī√≠as distribuidoras y amenazas de estatizaci√≥n. Frente a la elevada inflaci√≥n, se anuncian pactos de costos. Frente a la p√©rdida de reservas, se a√ļnan nuevas trabas a las compras en el exterior.
¬†Una visi√≥n opci√≥n alternativa es estimar estos inconvenientes como manifestaciones de severos desajustes macroecon√≥micos. En espec√≠fico, advertir que el desarrollo de la demanda agregada (la suma del consumo p√ļblico, consumo privado, inversiones y exportaciones) es inconsistente con la evoluci√≥n de la oferta agregada (integrada por el total de recursos y servicios producidos en el pa√≠s ‚Äďel PBI‚Äď m√°s las importaciones).
 
Conforme informaci√≥n oficial del Ministerio del Econom√≠a, la demanda agregada medr√≥ entre los a√Īos 2007 y 2013 a raz√≥n de 22,3% anual, por encima del seis,2% promedio anual que aument√≥ la oferta agregada. Este desarrollo de la demanda agregada se descompone de la pr√≥xima manera:

  • Las exportaciones medraron al 18,1% y las inversiones al 21,8% promedio anual.
  • El consumo privado de las familias medr√≥ al 22,2% al a√Īo.
  • El consumo del Estado medr√≥ a raz√≥n de 29,3% al a√Īo.

Estos datos muestran que el desarrollo en la demanda agregada en los √ļltimos seis a√Īos est√° dirigido por el consumo p√ļblico, cuya expansi√≥n se acerca al 30% anual. En la visi√≥n oficial, este fen√≥meno tiene una connotaci√≥n positiva pues se lo plantea como una estrategia de tipo keynesiana, en el sentido de que la aceleraci√≥n en la expansi√≥n del gasto p√ļblico estimula la producci√≥n. Salvando las distancias se lo asimila a las pol√≠ticas de est√≠mulo que viene practicando en los √ļltimos tiempos los Estados Unidos.
¬†El fallo de diagn√≥stico es que las estrategias de tipo keynesianas tienen l√≥gica en un contexto de elevada capacidad ociosa (alto desempleo, exceso de inversi√≥n). Bajo estas particulares condiciones (que se dieron en Estados Unidos despu√©s de la crisis del 2008 y en la Argentina con la crisis del 2002) resulta pertinente alentar la demanda tratando de conseguir un mejor aprovechamiento de la capacidad productiva libre. Mas superada la instancia de crisis, sostener la expansi√≥n del gasto p√ļblico horriblemente genera inflaci√≥n. M√°s grave incluso es que el desarrollo mareante del consumo p√ļblico se hace a costa de sacrificar inversiones (como las que se precisan para eludir los cortes en el suministro el√©ctrico) y del deterioro en la capacidad exportadora (lo que explica la paradoja de que haya p√©rdidas de reserva cuando los costos internacionales prosiguen siendo in√©ditamente altos).
¬†Resulta indispensable corregir el exceso de consumo interno dirigido por el √°mbito p√ļblico. Las manifestaciones de los profundos desequilibrios macroecon√≥micos de este modo lo prueban. Si bien esto tenga, en la oratoria pol√≠tica, las connotaciones negativas de un ‚Äúajuste‚ÄĚ, considerablemente m√°s costoso desde el punto de vista social es proseguir apostando a superar el colapso energ√©tico v√≠a multas a las compa√Ī√≠as o bien aspirar a morigerar la inflaci√≥n firmando pactos de costos, o bien pretender detener la ca√≠da de reservas desanimando los viajes al exterior. Estas medidas y otras de afines peculiaridades son, en el mejor caso, mero voluntarismo.
¬†El ‚Äúajuste‚ÄĚ, entendido como la correcci√≥n de los desequilibrios generados por la expansi√≥n de los subsidios econ√≥micos y el uso p√ļblico redundante, es ineludible. S√≥lo queda por delimitar de qu√© manera y en qu√© momento se lo aplica. Si se lo hace de forma veloz y profesional, no ser√≠a socialmente muy costoso y podr√≠a ser la ocasi√≥n para producir una ruta de progreso sostenido. Mas si se prosigue retardando con planteos evasivos y alegatos hip√≥critas, los costos sociales, como ocurri√≥ en experiencias pasadas, van a ser enormes.¬†
 
 

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